In Memoriam. Rvdo. P. Enrique León Ruiz - Hermandad Sacramental de Sentencia y Maravillas Granada

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In Memoriam. Rvdo. P. Enrique León Ruiz

Hermandad

Fotografía de N. H. Antonio Villanueva
El pasado día 22 de febrero de 2016 nos dejaba el Rvdo. P. Enrique León Ruiz, Párroco de San Pedro y San Pablo entre los años 1994 y 2014, y Consiliario que fue de nuestra Cofradía durante esos veinte años. Quiso el Señor llamar a su presencia a nuestro querido Padre Enrique, quien durante tantos años guardó las llaves del Principe de los Apóstoles en nuestra ciudad, precisamente en la Festividad de la Cátedra de San Pedro.
Nacido en 1935 en la localidad granadina de Gójar en apenas un mes, el día de San José, hubiera cumplido sus bodas de oro sacerdotales. Tras su ordenación en 1966 desempeñó el cargo de Vicario cooperador mayor de Montefrío, posteriormente fue  ecónomo en distintas parroquias y finalmente desarrolló su ministerio en Dílar y en nuestra Parroquia de San Pedro de Granada a la que llegó en 1994. Su personalidad arrolladora, bien conocida por todos, tan pronto mostraba su genio como su gran sentido del humor, sus profundas convicciones cristianas y su gran devoción por la Stma. Virgen en las diferentes advocaciones que marcaron su vida como las de la Divina Pastora de Gójar y las Nieves de Dílar, ligadas a su infancia, y especialmente a la Virgen de las Angustias, patrona de Granada. Bien patente quedó esta vocación mariana en nuestra Parroquia hacia las advocaciones del Rocío, Dolores y Maravillas. A Ellas se encomendó  en los últimos años en los momentos de enfermedad. No menor era su admiración por la imagen de Jesús de la Sentencia, “la joya de la corona”, como él cariñosamente lo llamaba. Párroco emérito de San Pedro y San Pablo desde octubre de 2014, los últimos meses de su vida los ha pasado retirado en Calatayud, Zaragoza.
Su huella, tras veinte años como Consiliario de esta Hermandad, es como decimos grande entre nosotros. Son varias las generaciones de hermanos a quienes el Padre Enrique nos ha impuesto la medalla de la corporación con bellas palabras, “recibe la medalla de la Hermandad del Señor de la Sentencia y María Stma. de las Maravillas y defiéndela siempre”, toda una invitación a vivir verdaderamente la Fe desde nuestra particular forma de entenderla. Fue un sacerdote comprometido con las Cofradías, seguro de que en un mundo como el de hoy en día ellas son un medio eficaz de llevar a Cristo a todos los hombres. Sus arengas a los costaleros en los retranqueos o antes de las salidas procesionales también eran una invitación a llevar al Señor y la Virgen no solo un día físicamente sino siempre en el corazón.  Fue una persona echada para adelante, no dudó en embarcarse en la necesaria reparación de las cubiertas de la iglesia de San Pedro que hoy en día permite que en su iglesia se siga celebrando el culto. Colaborador con las Hermandades, las puertas de San Pedro siempre estuvieron abiertas para quien lo necesitó, bien lo saben en las corporaciones hermanas de los Dolores, Santo Viacrucis, Silencio y Concepción. Igualmente en nuestra corporación damos fe de su buena disposición, cuando la capilla de María Stma. de las Maravillas necesitó ser restaurada no dudó en el sitio que nuestra Madre debía ocupar, el Tabernáculo, presidiendo la Capilla Mayor nada menos. En 2014 recibió el premio Nazareno del Año que concede Radio Granada en reconocimiento a esta labor en favor de la Semana Santa de Granada.


Fotografía de N. H. Emilio Donaire
Su pérdida deja una gran desolación en nuestra Hermandad que desea unirse en el dolor a su familia, a su hermano, sobrinas y sobrinos, a Justo y a José Manuel a quienes guió en su vocación. En la esperanza de que ya goza de la presencia del Señor, estamos seguros de que cuando en la media noche del próximo Domingo de Ramos María Stma. de las Maravillas cruce nuevamente el dintel de San Pedro y se aproxime al Altar Mayor, desde el púlpito don Enrique volverá a rezarle a su Virgen el Ave María mirándola a los ojos como todos los años hasta que el paso de palio se arrie justo en su sitio, “donde usted diga don Enrique”.

Descanse en la paz del Señor.
 
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